
Junio. ¿Calor? No demasiado. ¿Exámenes? Muchos. Y ambiente de estudio, sin duda. Por Ruiz Hernández, donde las salas del Centro Loyola se convierten, en estas fechas, en biblioteca donde un buen grupo pasa mañanas y tardes, entre ganchitos, apuntes, nervios, agobios y buen humor. Y en Inea, donde el campo de estudio está en marcha. Y aquí estamos, este año más gente que nunca, un grupo variado que incluye veteranos (con la aparición estelar de alguno de los veteranísimos –léase Cano-) y nuevas incorporaciones. Y ahí se van los días, con su rutina llena de detalles. Largas horas de estudio en las salas. Comidas donde abundan las bromas, risas y conversaciones que ayudan a desahogar. La eucaristía, sencilla, justo antes de cenar, pero que es una ayuda para poner en perspectiva esto del estudio (en perspectiva de bienaventuranzas, de misión y de la oportunidad que supone estudiar). Por la noche, depende. Hay quien estudia. Hay quien desconecta, y aprovecha para ver una película, o hasta pasear por los huertos si las noches empiezan a acompañar. Eso sí, a Lucas ya no lo paseamos, que el último día se nos escapó detrás de un galgo. ¡Esto marcha!
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El martes 28 de mayo terminó, con una Eucaristía, el curso del grupo de Proyecto de Vida del Centro Loyola. Fue un tiempo para agradecer lo que ha significado esta experiencia y cómo Dios se ha ido haciendo presente en cada uno. Y también para pedir por los proyecto de futuro que unos empiezan a concretar y otros se empiezan a plantear.
¿Qué es? Proyecto de Vida es una experiencia de un año que se ofrece a los jóvenes de Pastoral Universitaria antes de cerrar su etapa en el Centro Loyola. En este momento en que tantas puertas se abren, pero también en el que surgen tantas incertidumbres sobre el futuro, desde el Centro Loyola queremos ofrecer un tiempo para pararse a observar dónde estoy y acompañar esa transición hacia una vivencia adulta del ser cristiano.
Crecer en la relación personal con Dios y que eso alimente, cuestione y ayude en las decisiones transcendentales y en las cotidianas es el objetivo de este curso. Integrar la oración en el día a día, conocer más a Jesús como referente para la vida, escuchar los testimonios de otras personas que ya han tomado algunas decisiones a la luz de su fe, y compartir en grupo han sido las herramientas y los pilares sobre los que se han ido construyendo las experiencias personales de los 14 jóvenes que se adentraron en esta propuesta allá por el mes de octubre. Y cómo no, su esfuerzo y la confianza que han puesto en el método y la propuesta, sabiendo que esto es algo que les podía ayudar en algo que ya tenían claro: que el ser cristiano sea algo fundamental en su vida.
Pero esto seguro que son ellos los que mejor lo expresan, por eso aquí os dejamos el testimonio de Santi que resume lo que ha supuesto para él este año:
"He podido conocer al Jesús que se entrega a los demás y sufre por ellos, que los guia y los consuela, al hombre que a pesar de su divinidad soporta los pesares, tentaciones y dudas que todos padecemos, y que, no obstante, no vacila en seguir una lógica que no ha dejado de fascinarme, por suponer un olvido total de sí mismo; sin otro fin que el de amar al prójimo, anteponiéndolo a todo interés propio y no solo eso, sino hacerlo el motivo de su vida e incluso a costa de ella.
Pero el viaje no acaba ahí, porque Jesús es un ejemplo tan inspirador como incómodo y exigente. No pasa por la vida de uno como tal cosa. Tiene la cualidad de devolverte tu propia imagen y señalarte aquellos aspectos en los que, como cristiano, eres incoherente. Es entonces cuando quieres traer a Jesús a tu vida una y otra vez, tomarlo como ejemplo siempre y valorar tus decisiones a la luz de la Fe. Pero cuesta. No es fácil, sobre todo en un mundo competitivo y escapista en el que el "salvese quien pueda es la norma" y que tantas veces arrastra en el sentido opuesto.
Sin embargo, ha sido en esta tarea donde más ayuda he recibido de Leticia, Roberto y mis compañeros, quienes me han enseñado a orar de otra manera, a conocerme en la oración, a tener en cuenta la experiencia, que de Jesús, tienen los demás y sobre todo, a ser testigo de como otros han dado sentido y coherencia a su vida tomando a Jesús como referencia. La experiencia de comunidad ha sido decisiva para mí, porque cuando a uno le fallan las fuerzas no está de más que otros le recuerden que se puede, y que solamente en compañía, el camino tiene verdadero sentido."

Pues allá vamos. Que estamos ya de exámenes (casi), y toca empezar, a fondo. Así que llega el momento de rendir al máximo. Y como hacemos cada vez que llega esta época -con la salvedad del pasado enero- tenemos la posibilidad de juntarnos, quien quiera, en el campo de estudio, en Inea. ¿Qué es? Es aprovechar a fondo, conviviendo en la casa que tenemos en Inea y dedicando el día, como no puede ser de otro modo en estas fechas, al estudio. JM se encarga de la logística. Por la noche, antes de la cena, solemos compartir la eucaristía, sencilla, pero un momento para recordar lo importante en medio de las urgencias, y poner un poco de sentido. Días de esfuerzo, de silencio y de charlas, de cansancio, que con otros se lleva mejor, aunque siempre cueste. Compartimos los gastos, que vienen a salir por unos 8 euros diarios.
La idea es que cada quién sube cuando necesita. Hay quien se queda todos los días, quien sube algunos días. Y luego, pues se baja en función de exámenes, obligaciones, etc. El único compromiso de quien sube es aprovechar el tiempo bien. Y la verdad es que hasta ahora va bastante bien. Ya podemos decir que alguna carrera entera se estudió entre aquellas paredes.... y alguna más irá cayendo. Bueno, pues ahí arrancamos. Desde el miércoles 29.

A medida que se van acercando las fechas de exámenes llegamos al final en las reuniones de los grupos de universitarios. Tanto los lunes -grupos de universitarios- como los martes -proyecto de vida. Este curso ha resultado muy interesante el planteamiento. Hemos cambiado el formato. En lugar de enviar por adelantado una hoja para trabajarla -que a menudo no se hacía, y por eso mismo la reunión perdía fuerza-, optamos por concentrar la actividad en un día, juntándonos además todos los grupos a la vez. Eso permitía comenzar, todos juntos, con una primera parte más formativa cada lunes, donde se planteaban las cuestiones, a través de breves exposiciones, vídeos u otros recursos, y una segunda parte de diálogo en grupos más pequeños. Así hemos podido hablar de la debilidad, la fe, las lecciones de la crisis, el Concilio Vaticano II, el reto de no ser tan solo espectadores en un mundo complejo, los sueños y metas personales, los ciclos litúrgicos, el amor, la honestidad... Cuestiones que han dado mucho juego y han servido para que la gente dialogase y pudiera discutir bastante y marcharse con algo en lo que pensar cada semanaa.
Los martes, la dinámica de proyecto de vida, que va tratando de ayudar a que gente en un fin de etapa (antes de lanzarse ya a la vida laboral), pueda pensar en los fundamentos sobre los que quiere construir su vida y vivir su fe.
La valoración del curso es muy positiva, en asistencia, en disposición de todos y en los diálogos intensos y valiosos que han ido surgiendo. Da gusto encontrar un espacio así, donde gente inquieta, crítica y con ganas de tomarse la vida y la fe en serio puede buscar, con otros. Ahí seguimos. Y ya podéis ir pensando cuestiones sobre las que os gustaría poder plantear debates, buscar formación o discutir durante el curso próximo, que toda sugerencia es más que bienvenida. ¡Gracias a todos!
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