
Pues sí, aunque han pasado ya unas semanitas, no está mal, desde aquí, felicitar de corazón a Chus y Mencha, que se casaron el 21 de abril, rodeados por familia, amigos, y por supuesto por mucha gente del Centro Loyola. Lo bonito es que estaba gente de muchas generaciones. De los que estáis ahora en grupos y de los que estaban hace años. Gente que hemos ido compartiendo con ellos grupos, caminos de Santiago, voluntariados, cantos, viajes, magis, ejercicios, tantos momentos; tantas personas... Monitores, amigos, familias que van formándose. Por estar, estaban hasta las futuras generaciones; Hugo, Jaime e Irene...
Y ahí estuvimos. Acompañando con los cantos que se han ido convirtiendo en expresión de tantas cosas que compartimos cada domingo. En una celebración participada, en la que muchos amigos hicieron lecturas, peticiones, ofrendas, y todo resultó cercano.
Una boda es algo muy bonito, entrañable, y al tiempo muy serio. Es una promesa de amor, que así, de entrada, suena muy romántico, pero bien pensado, da vértigo. ¿Quién puede decir hoy "para siempre"? ¿Quién puede unir su vida a la de otra persona, comprometiéndose a compartir alegrías y tristezas, lo bueno y lo complicado? Solo quien ama de una manera concreta: desde la generosidad, desde el compromiso de cuidar a la otra persona, desde la búsqueda de proyectos comunes. Pues eso, Chus y Mencha, os deseamos lo mejor en esta andadura, y que Dios cuide de vosotros. Abrazos de todos.




Comentarios
UN ABRAZO MUY FUERTE ya desde mi nuevo destino en Madrid.¡QUE SIGÁIS SIENDO FELICES HACIENDO FELICES A LOS QUE OS CONOCEMOS!
Un abrazote.