Desde hace años venimos insistiendo, en el CL, en que hacer ejercicios es lo mejor que podemos ofreceros. Mejor que talleres, voluntariados o grupos. Todo eso es necesario, pero esta experiencia de ejercicios tiene más que ver con lo fundamental. Que cada uno pueda tener una aproximación personal al evangelio, una lectura en profundidad de la propia vida y una mirada lúcida al camino que tiene por delante, para buscar y elegir hacia dónde encaminar los propios pasos.

Hace años costaba bastante convencer a la gente. Había miedo (¿seré capaz?) y cierta inseguridad que tenía mucho que ver con el no conocer bien (pero, esto de ejercicios, ¿no suena un poco como antiguo? ¿o demasiado ajeno a lo cotidiano?). Así que, aunque los jesuitas y monitores insistíamos, parecía discurso ajeno, que venía de fuera. 

Lo bueno es que en estos últimos cursos, sobre todo los dos últimos años, ya es un grupo grande el de gente que se ha ido animando a lanzarse por este camino. Y la experiencia ha sido, para ellos -para vosotros- buena, diferente, fascinante. Por eso creo que hoy en día si alguno tiene ganas -pero miedo- lo mejor que puede hacer es preguntar a alguien  que ya se haya lanzado. Al final, de lo que se trata es de ir avanzando y ganado en  profundidad, en fe, en sentido y en conocimiento, de uno mismo, de Dios y de este mundo, que, pasado por el prisma del evangelio, tiene mucho que enseñarnos.

Gracias por fiaros y por intentarlo. Y ánimo a los que aún lo estáis pensando. Llegará, sin duda. Solo tenéis que lanzaros, alguna vez. Por este camino, que, desde hace ya casi quinientos años, ha ayudado a hombres y mujeres a encontrar su lugar en el mundo. Y de eso se trata. 

 

 

Ya están en marcha los grupos. Unos sesenta universitarios estáis apuntados. Los martes, proyecto de vida para los que vais terminando. Los lunes, para todo el resto. Es un panorama francamente bueno.

Este año cambiamos un poco el formato. Tendremos al principio quince minutillos o así todos juntos, introduciendo el tema que se vaya a tratar ese día. Más directo, más inmediato, invitando a pensar en alguna cuestión. Que tengan que ver con uno mismo, con  la juventud, con la sociedad, con la actualidad y con la fe.

Solo hay dos o tres cosas necesarias. Una, cuidad la asistencia, pues es muy necesario para los grupos ese punto de estabilidad en el que, además, se va ganando familiaridad y confianza. Dos, participad y aportad vuestras persepctivas, inquietudes, preguntas y búsquedas. Eso es lo que da riqueza a los grupos, la gente que forma parte de ellos. Así que sed generosos en vuestra forma de participar, aun sabiendo que siempre hay quien habla más y menos, que tampoco se trata de forzar. Tres, sed ambiciosos. Este tipo de grupos pueden dar mucho juego. Pueden enriquecer bastante, pues se habla de cuestiones que normalmente en otros contextos no se comentan. Así que, aprovechadlo bien. Y entre todos, será un gran año

PD. Esta semana comienzan también las oraciones de los jueves, para los que os animéis (media horita los jueves a las 20,45h en la capilla de San Ignacio), y el cine-forum mensual (este viernes, "Crazy, Stupid, Love")

 

 

La convivencia de inicio de curso resultó muy bien. Un buen grupo de gente que pudimos compartir el pasado sábado para arrancar las actividades. Síntesis del día. Llegamos a las diez. Presentación. Un buen grupo. Veteranos y nuevos. Así da gusto. Presentarse con humor y a través de algunos juegos. Descanso. Tiempo más serio a través de talleres, buscando perfiles. La persona ideal (en facebook), Tweets que hablan de uno mismo, del mundo, imágenes de Dios en barro. Tras una mañana intensa, empanada y carne para recuperar fuerzas. Descanso, y a por la tarde. Un vídeo del camino de Santiago, que despierta memorias en todos ( ya hemos pasado por el camino más de 90 en los últimos años). Después "Pasapalabra" adaptado. ¡Con la Z! ¿Zaqueo o Zacarías? Un "Atrapa un millón" que hace que algunos descubran que Carlos tiene carnet de cura (pero les cuesta todo su capital en caramelos). Van incorporándose algunos más que no habían podido subir por la mañana. Fotos de grupo. La eucaristía, muy preparada y en la que ponemos en común todo lo trabajado por la mañana, así como las muchas realidades que nos esperan en este curso: voluntariados, grupos, talleres... ¡Esto marcha! Gracias a todos por apostar por algo así. Que en los tiempos que corren no es lo más habitual.

 

Hace años se popularizó el grito del "Carpe Diem". Para unos significaba que no había que pensar nada más que en el presente, y era un canto a lo inmediato. Para otros, significaba que no había que estar siempre posponiendo las cosas para un futuro que nunca terminaba de llegar. En este sentido, vivir el momento, coger las riendas, implicaba algo así como aprovechar el tiempo.

Pues de esto se trata este post. Y estas propuestas. Desde el Centro Loyola de Valladolid intentamos ofrecer, cada año, actividades que ayuden a quienes estáis en la edad universitaria a vivir con hondura y con pasión. Se trata de madurar en lo personal, de abrir los ojos al mundo y de profundizar en la fe, para no quedarse tan solo en la fe infantil de quien no se hace preguntas, o en la descalificación simplona de quien no entiende de qué va esto. No tenemos, ni mucho menos, todas las respuestas, pero sí ganas de buscarlas. Y para eso van ofreciéndose actividades diversas: grupos donde compartir con otros jóvenes inquietudes, preguntas y perspectivas (los lunes por la noche), un espacio para la oración guiada (los jueves, o en talleres de oración y ejercicios espirituales). Cine-forum algunos viernes al año, para discutir, con la excusa de una película, sobre el amor, la compasión, la justicia, la alegría y lo que se tercie. La celebración que nos congrega cada domingo, a las 21,15h (y el coro que aporta su energía y su voz). Los voluntariados que permiten abrir los ojos a la realidad de personas en situaciones complicadas -gente que duerme en la calle, chavales en centros de acogida, reclusos en la prisión de Villanubla, ancianos que lidian con la soledad...

Animaos a participar.  Parece que hoy en día las agendas están saturadas: cursos, viajes, deportes, academias... y sin embargo una experiencia más que repetida es que quien más ocupado está es, paradójicamente, quien encuentra tiempo para todo. Y estos años universitarios son años en los que se puede profundizar a muchos niveles.   Esto de integrar fe y vida, trabajarse por dentro, crecer con hondura y solidez en nuestro mundo no es fácil. La vida laboral, (pronto lo veréis), el tener que tomar opciones, elegir unas cosas y dejar otras, vivir las relaciones humanas en toda su complejidad, todo eso pide gente con un punto de criterio, con una fe madura y con un sentido de las cosas. Por eso, no dejéis escapar estos años, que son importantes

Información, en Ruiz Hernández, 10 junto a la Iglesia de los jesuitas (Centro Loyola)

 

 
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