No, no nos estamos refiriendo a nada político, ni al color de la carne que asamos en la parrilla, sino a la posibilidad de disfrutar juntos, entre otras cosas, de los cuartos de final de la Eurocopa. Es curioso el poder del deporte -y en este país del fútbol- para unir entusiasmos, emociones, compartir buenos ratos con los amigos y festejar las victorias (en esta racha, de la misma forma que durante años compartimos las decepciones de los gafados cuartos). Pues nada, ahora ya llevamos unos añitos -cuatro, para ser exactos- en que a estas alturas de junio, de unos u otros modos aprovechamos y nos echamos unas risas, unos  abrazos eufóricos para celebrar los goles, cantos de ánimo con poca letra y mucho sentimiento... y hasta los menos futboleros algo se entusiasman también. A ver si hay suerte y seguimos celebrando el deporte, la vida y la amistad. Sin olvidar, por el camino, todo lo demás que importa tanto. 

 

Ahí seguimos, en Inea, estudiando -y eso que las circunstancias deportivas animan a todo menos a hincar los codos en la mesa. Compartiendo ratos de convivencia, de estudio, de paseo por los huertos cuando la noche ya oscurece. Compartiendo la mesa... y la vida. Es bonito tener una oportunidad para convivir así, con intensidad, y aprender también, en el día a día. Aprender a poner lo mejor de cada uno en juego, y también aprender que la convivencia no es, sin más, un campamento del buen rollo, sino un compromiso en el que cada quién tiene que intentar poner en juego los mejores valores. Mejor generosidad que egoísmo. Mejor respeto que su falta. Mejor esfuerzo que pasotismo. Mejor confianza que suspicacia. Mejor delicadeza que tosquedad. De esto se trata. De ir creciendo, desde la experiencia. De ir aprendiendo, de aciertos y errores. En esa otra facultad que no tiene créditos medibles, pero sí aprendizajes muy necesarios, que es la vida misma. Como siempre, ¡un gusto!

 

Esto es lo que toca, largas horas, durante el mes de junio. Apretar los dientes, apurar las horas, plantar firmes los codos en la mesa y tratar de aprovechar al máximo, de cara a los exámenes. Ahí vamos, en Inea, en el campo de estudio, un año más. Aquí van algunos consejos prácticos para estos días de estudio, allá donde a cada quién le toque.

Tomarlo con suficiente combinación de responsabilidad y humor. Quitarle dramatismo, sin quitarle seriedad. Aceptar que ahora esto es urgente, pero siendo conscientes de que el mundo no se ha detenido, y que sigue habiendo muchas cuestiones más importantes y necesarias. Compartir alguna que otra risa. No dejar nunca de entender que la formación es un privilegio, como tan bien nos recuerdan nuestras gentes de Entreculturas. Mantener a Dios y su evangelio en el horizonte, también en estos tiempos. Aspirar al éxito, y si hay algún fracaso inesperado, levantarse y seguir caminando, que la vida sigue y en cada historia aprendemos tanto en las victorias como en las derrotas.

¡Ánimo, estudiantes!

 

En este tiempo de estudios seguramente andáis con muy poco tiempo para nada que no sea el agobio del estudio, el esfuerzo cotidiano ahora de cara a los exámenes. Pero siempre es importante, y quizás ahora más que nunca, el sacar algún tiempo de calidad para encontrar sentido -también desde la fe- a la vida. Por eso, de un modo especial, la oportunidad de rezar cada día es importante. Os queremos animar desde aquí a utilizar las propuestas de Rezandovoy A que podáis acudir directamente a la web, o descargar la aplicación y allá donde tengáis un rato tranquilo, que no olvidéis poner la vida cotidiana en presencia de Dios. Las luces, las sombras, los esfuerzos, las equivocaciones, los aciertos, todo. Convertirlo en una rutina, en parte de cada jornada. Para ir creciendo, también, por dentro. Un abrazo y suerte. 

 
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